Rajoy y su corazón amarillo

La política tiene como principal finalidad el hacer más vivible la vida de las personas. Y una de sus grandes cualidades es el respeto hacia el diferente, o mejor dicho, hacia el distinto.

Hay algún meme en estos días que afirma que es la hora de los valientes. Y para mí no es cuestión de valentía, es cuestión de responsabilidad.

Quiero dar las gracias a mi Secretario General del PSOE, Pedro Sánchez,  por el ejercicio de responsabilidad demostrado con la presentación de la moción de censura a un partido que no solo hay que censurar sino que está demostrado judicialmente que es una auténtica maquinaria de desprestigio del servicio público.

El PP no está aquí para mejorar la vida de la gente, solo está para mejorar la vida de algunos de ellos. El PP no ve ni disfruta lo maravilloso de servicio público que tiene la política, el PP es una organización que utiliza la política.

Ha llegado el momento de plantearnos entre todas las personas  de este país cómo queremos que sea nuestro futuro para los próximos 40 o 50 años. Y estoy seguro de que no es el de la confrontación territorial sino el del respeto a la diversidad y la cooperación. Ni España, ni su bandera pertenecen a ningún partido de las derechas. España es la suma de las personas que queremos progresar, mejorar, construir nuestro futuro dentro de la Unión Europea. Es decir, España es de todas y de todos.

Y además, el futuro de nuestro país es nuestra responsabilidad. Gracias a todas las personas que lo vais, que lo vamos a hacer posible huyendo del fomento de posiciones antagónicas.

Mejorar el futuro se realiza con acciones y algunos partidos ya han demostrado que son incapaces de respetar las diferencias, de construir en la negociación, de pensar en beneficios colectivos y no en individuales o partidistas

Hemos de dejar de hacer como el señor Rajoy, que ha planificado todas sus políticas en la confrontación y afirmo que ha hecho más por el desarrollo del independentismo catalán que partidos que apoyan la independencia. El señor Rajoy no tiene el corazón rojo, sino amarillo.